Cada estación exige un cuidado diferente para nuestros bonsáis, y el invierno suele ser la época más delicada. Siempre surgen las mismas dudas:
¿hay que seguir regando?, ¿el frío puede dañar las raíces?, ¿cuánta agua necesita realmente?
Tranquilo, estás en el lugar adecuado. Cultivar un bonsái consiste sobre todo en comprender y respetar la naturaleza. En invierno, el riego depende de muchos factores: la especie del árbol, si es de interior o de exterior, la temperatura ambiente…
En esta guía de Cultivea te explicamos cómo regar un bonsái en invierno para mantenerlo sano durante la temporada fría.
Comprender las necesidades del bonsái en invierno
Para gestionar bien el invierno, es importante saber que el bonsái entra en un estado de reposo vegetativo (dormancia) cuando bajan las temperaturas. Todo su metabolismo se ralentiza para resistir hasta la primavera.
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Árboles de hoja caduca: pierden sus hojas, la fotosíntesis se detiene y los brotes quedan protegidos frente al frío.
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Especies perennes y coníferas: conservan sus agujas, lo que les permite mantener una fotosíntesis mínima y permanecer ligeramente activas.
Uno de los procesos más fascinantes es la lignificación: el árbol transforma el almidón en azúcares solubles que actúan como un anticongelante natural, evitando que la savia se congele dentro de las células.
Bonsái de interior o de exterior: diferencias en el riego
Una vez entendido que el bonsái “duerme” en invierno, veamos cómo regar un bonsái según dónde pase esta estación.
Bonsáis de exterior
Especies resistentes como el Zelkova, el arce japonés (Japanese Maple) o la pícea de Noruega (Norway Spruce) toleran bien el frío.
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Durante heladas prolongadas: si el sustrato está congelado, no se riega. El agua no penetrará y solo creará una capa de hielo innecesaria.
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Con temperaturas suaves (por encima de 5 °C): se puede realizar un riego ligero, una o dos veces por semana.
El mejor indicador sigue siendo el sustrato: si la superficie está seca al tacto, es momento de regar, siempre sin excesos.
Bonsáis de interior
Aquí hablamos de especies tropicales o subtropicales, como el Cercis chinensis o la Albizia, que pasan el invierno dentro de casa.
Atención: la calefacción seca mucho el ambiente, por lo que la tierra puede secarse más rápido.
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Frecuencia recomendada: normalmente unas dos veces por semana, controlando siempre la humedad del sustrato.
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El agua debe drenar correctamente; nunca empapar la tierra.
Consejo Cultivea: coloca la maceta sobre un plato con bolas de arcilla húmedas. La evaporación aumentará la humedad ambiental alrededor del bonsái, algo especialmente útil en interiores.
¿Cómo saber si tu bonsái necesita agua?
Si te preguntas cada cuánto hay que regar un bonsái, la respuesta es simple: observa y toca la tierra.
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Sustrato seco en superficie → es momento de regar
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Ligeramente húmedo → espera uno o dos días
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Muy húmedo o mojado → no riegues; el exceso de agua provoca pudrición de raíces
Utiliza siempre agua a temperatura ambiente. Lo ideal es dejarla reposar 24 horas para evitar choques térmicos en las raíces.
Errores que debes evitar en invierno
Para que tu bonsái supere el invierno sin problemas, evita estos errores frecuentes:
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Regar en exceso: en reposo, el árbol necesita muy poca agua
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Regar durante heladas: el agua congelada puede dañar raíces y macetas
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Usar agua demasiado fría: provoca estrés y ralentiza la recuperación primaveral
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Olvidar la humedad ambiental (interior): el aire seco deshidrata el bonsái; pulveriza ligeramente el follaje una o dos veces por semana
La importancia de la luz y la temperatura
Incluso en invierno, el bonsái necesita luz natural:
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Colócalo cerca de una ventana luminosa, evitando el sol directo tras el cristal
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Interior: temperatura ideal entre 18 y 22 °C
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Exterior: protege la maceta del hielo con un aislante, sin privar al árbol de luz
El equilibrio entre luz, temperatura y humedad es clave para un invierno saludable.
El invierno, una estación para observar y cuidar
Aunque el bonsái esté en reposo, el invierno es una excelente época para ti como cuidador. Es el momento ideal para:
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Podar ligeramente ramas secas o desordenadas
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Limpiar la maceta y la superficie del sustrato
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Observar posibles signos de enfermedad o deshidratación
El invierno es, en realidad, una temporada de observación, paciencia y conexión con tu bonsái. Esa atención tranquila es lo que hace tan especial y zen el arte del bonsái










