El alambrado es una de las técnicas más emblemáticas del bonsái. Es la que le da al árbol su silueta, la que curva las ramas con paciencia, la que transforma un ejemplar joven en algo verdaderamente escultural. Y también es la que más miedo da a los principiantes. Porque uno piensa que va a dañar el árbol, romper una rama, dejar una cicatriz permanente. La buena noticia es que, con los gestos correctos y el material adecuado, el alambrado está al alcance de todos. Aquí te explicamos cómo hacerlo bien.
¿Qué es el alambrado de bonsái y por qué es indispensable?
El alambrado consiste en enrollar un alambre metálico alrededor del tronco o las ramas de un bonsái para mantenerlas en una posición precisa durante su crecimiento. La madera, al lignificarse, termina memorizando esa posición. Una vez retirado el alambre, la rama conserva la forma que se le ha dado.
Es la técnica de formación más utilizada junto con la poda. Actúa donde las tijeras no pueden: en la dirección de las ramas, su ángulo, su curvatura natural. Un bonsái sin alambrar es un árbol al que se deja crecer libremente. Un bonsái alambrado es un árbol al que se guía.
El alambrado se aplica a casi todas las especies. Coníferas, caducifolios, tropicales... todos pueden alambrarse, siempre que se respete el momento y la técnica adecuados.
¿Qué alambre elegir para alambrar un bonsái?
Es la primera decisión que hay que tomar, y condiciona el resultado. En bonsái se utilizan dos tipos de alambre.
El alambre de aluminio
Es el alambre recomendado para empezar. Es flexible, fácil de manipular y menos propenso a dañar la corteza si se coloca correctamente. Es perfecto para caducifolios y especies de corteza fina. Nuestro lote de 6 alambres de bonsái en aluminio ofrece diferentes diámetros para adaptarse a todos los tamaños de rama, desde la ramita fina hasta el tronco principal.
El alambre de cobre
Más rígido y resistente, está reservado para especies de madera dura como los pinos o los enebros. Mantiene mejor la tensión, pero exige más destreza. Conviene reservarlo para alambrados avanzados, una vez dominadas las bases.
Regla general para elegir el diámetro correcto: el alambre debe representar aproximadamente un tercio del diámetro de la rama a alambrar. Demasiado fino, no aguantará. Demasiado grueso, marcará la corteza demasiado rápido.
El momento adecuado para alambrar
El alambrado no se hace en cualquier momento. El calendario influye directamente en el resultado y en la salud del árbol.
Para los caducifolios, el mejor momento es a finales de invierno o principios de primavera, justo antes del despertar vegetativo. Las ramas todavía son flexibles y la savia no ha retomado con fuerza su subida. La forma se memoriza más rápido durante un periodo de crecimiento activo.
Para las coníferas, el alambrado puede hacerse casi todo el año, con preferencia por el otoño y el invierno, cuando el crecimiento se ralentiza.
Evita alambrar justo después de una poda severa o cuando el árbol está debilitado. Un bonsái estresado no tiene los recursos para memorizar una nueva forma mientras se recupera de una intervención importante.
Cómo alambrar paso a paso
Preparar el árbol y el material
Antes de empezar, observa el árbol. Identifica las ramas a trabajar, la dirección que quieres darles, el ángulo final que buscas. Nunca alambres a ciegas. Un alambrado colocado sin una visión de conjunto puede desequilibrar el árbol.
Corta tus alambres con antelación. Un alambre demasiado corto te obligará a añadir otro trozo y creará uniones poco estéticas. Calcula un tercio más de longitud de la que necesita cubrir la rama.
La técnica de enrollado
Ancla el alambre en el sustrato o en la base del tronco para que no se deslice mientras trabajas. Enróllalo después en un ángulo de 45 grados respecto al eje de la rama: ni demasiado apretado ni demasiado suelto. El ángulo de 45 grados ofrece el mejor equilibrio entre sujeción y flexibilidad.
No cruces los alambres entre sí ni los enrolles en una espiral demasiado apretada. El alambre debe ceñirse a la rama sin estrangularla. Debería poder deslizarse una hoja de papel entre el alambre y la corteza.
Si necesitas alambrar dos ramas paralelas, utiliza un solo alambre anclándolo en el centro entre ambas. Es más económico y más estable.
Doblar la rama
Una vez colocado el alambre, dobla la rama lentamente, con los dos pulgares en el interior de la curva y los dedos sujetando el exterior. No fuerces nunca de golpe. Si la rama resiste, dóblala progresivamente en varias sesiones en lugar de arriesgarte a que se rompa.
Un ligero crujido es normal, es la madera que se estira. Un crujido fuerte y seco es señal de que has ido demasiado lejos. En ese caso, mantén la rama en su posición y espera: a menudo puede volver a soldarse si no está completamente separada.
Vigilar y retirar el alambrado en el momento adecuado
Es el paso que más olvidan los principiantes, y sin embargo el más importante. Un alambrado dejado demasiado tiempo se incrusta en la corteza y deja marcas permanentes, o incluso llega a estrangular la rama.
La duración del alambrado varía según la especie y la estación. Cuenta en general entre 3 y 6 meses para caducifolios en pleno crecimiento, y de 1 a 2 años para coníferas de crecimiento lento.
Revisa regularmente, cada dos o tres semanas. En cuanto veas que el alambre empieza a incrustarse en la corteza, retíralo de inmediato. Para retirar el alambrado, corta el alambre a intervalos regulares con un alicate de corte en lugar de desenrollarlo: desenrollarlo puede torcer la rama en el sentido equivocado.
Nuestro lote de 3 herramientas esenciales de bonsái incluye los alicates adecuados para este trabajo de precisión. Y para quienes quieran ir más allá, nuestro maletín de 32 herramientas de bonsái cubre todas las operaciones de poda, alambrado y mantenimiento con material profesional.
Alambrar y podar: dos técnicas complementarias
El alambrado y la poda del bonsái suelen ir de la mano. Se poda para eliminar lo que no se quiere, se alambra para orientar lo que se conserva. Ambas técnicas se utilizan de forma alterna según las estaciones y el estado del árbol.
Una regla sencilla: no hagas ambas cosas al mismo tiempo si el árbol está débil. Es mejor podar primero, dejar que el árbol se recupere y alambrar en la sesión siguiente.
El entorno ideal para un bonsái en proceso de alambrado
Un bonsái alambrado necesita estabilidad. Nada de desplazamientos bruscos, ningún cambio brusco de exposición durante el periodo de memorización. Si te preguntas dónde colocar tu bonsái en el día a día, nuestro artículo sobre el bonsái en el alféizar de la ventana te dará pautas concretas. Y si empiezas sin jardín ni espacio exterior, encontrarás respuestas adecuadas en nuestra guía sobre tener un bonsái sin jardín.
El alambrado es, ante todo, observación
Lo que distingue un buen alambrado de uno fallido no es, en realidad, la técnica en sí. Es la mirada que se posa sobre el árbol antes de empezar. Tómate el tiempo de observar, de girar el árbol en todos los sentidos, de imaginar la forma final antes de colocar el primer alambre.
El alambrado se trabaja con paciencia, no con prisas. Y cada sesión es una oportunidad para aprender algo nuevo sobre el árbol que cultivas.










